
Síndromes depresivos y/o ansiosos, aunque sean leves y reactivos a situaciones ambientales estresantes (muerte de un familiar, paro laboral, etc.) pueden constituir la puerta de entrada en el síndrome de dependencia alcohólica en pacientes que ya anteriormente presentasen consumos alcohólicos de riesgo. Es frecuente que, incluso habiendo desaparecido el factor desencadenante, el síndrome de dependencia progrese y perpetúe un cuadro depresivo.
El consumo continuado de bebidas alcohólicas puede comportar la aparición de trastornos psiquiátricos graves. Entre éstos citaremos las psicosis y celotipias alcohólicas, las alucinosis alcohólicas y los síndromes depresivos entre los más frecuentes.
La acción tóxica continuada del alcohol sobre el SNC puede comportar la aparición de una progresiva atrofia cortical, que en su mínima expresión se manifiesta en forma de demencia alcohólica leve, en la que predominan los déficit mnésicos, el humor vacuo, irritabilidad, agresividad verbal, actitudes pueriles y marcada desinhibición, incluso en ausencia de bebidas alcohólicas. En sus formas más graves la acción tóxica del alcohol da lugar a los conocidos síndromes de Wernicke-Korsakov y a la demencia alcohólica de moderada a severa.
Fuente: http://www.tusaludmental.com





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